16° Domingo del Tiempo Ordinario

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Liturgia de la Palabra – 16° Domingo del Tiempo Ordinario

Himno

 

Cristo Libertador

            Pueden escuchar el canto en YouTube aquí

 

Cristo nos da la libertad,

Cristo nos da la salvación,

Cristo nos da la esperanza,

Cristo nos da el amor.

 

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré.

Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.

Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.

 

Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón.

Cuando siga los caminos del amor, vendrá el Señor.

Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.

 

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el amor.

Cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.

Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.

 

Carmelo Erdozáin, ℗ 2011 OCP. Usado con permiso.

 

Introducción

Todos se persignan con la señal de la cruz diciendo, “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Líder:                            Alabemos a Dios, quien llena nuestros corazones y nuestro hogar con la paz.

Bendito sea Dios por siempre.

Todos responden:          Bendito sea Dios por siempre.

Canten o reciten el Gloria juntos:

 

                        Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama al Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,

te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo;

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;

tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

Porque sólo tú eres Santo,

sólo tú Señor,

sólo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo

en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Líder:                Oremos.

Muéstrate propicio con tus siervos, Señor,

y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos,

para que, encendidos de fe, esperanza y caridad,

perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios por los siglos de los siglos.

Lecturas

Se recomienda que alguien que no sea el líder proclame las lecturas del día de una Biblia.  De lo contrario, las lecturas diarias se pueden encontrar en http://www.usccb.org/bible/lecturas/

Primera Lectura:            Sabiduría 12, 13. 16-19

Salmo Responsorial:    Salmo 85, 5-6. 9-10. 15-16a

Respuesta (todos juntos): Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente

y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración

y a mi súplica da repuesta pronta.

Respuesta (todos juntos): Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Señor, todos los pueblos

vendrán para adorarte y darte gloria,
pues sólo tú eres Dios,

y tus obras, Señor, son portentosas.

Respuesta (todos juntos): Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Dios entrañablemente compasivo,

todo amor y lealtad, lenta a la cólera,
ten compasión de mí,

pues clamo a ti, Señor, a toda hora.

Respuesta (todos juntos): Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Segunda Lectura:        Romanos 8, 26-27

Evangelio (Todos se ponen de pie para la lectura del Evangelio. Un laico omite el saludo, “El Señor esté con ustedes” y procede a “Una lectura del santo Evangelio según San…”): Mateo 13, 24-43

Reflexión sobre las lecturas                                               

Esta semana tenemos una reflexión del Diácono Paul Bachi, quien sirve en la Parroquia de San Marcos en Eddyville y es Asistente del Director del Programa del Diaconado Permanente para la Diócesis de Owensboro:

A lo mejor ya saben que tengo nietos. Julia tiene 7 años y es una princesa de Disney. John Paul, JP, tiene 4 años y es una bola de demolición.  Cuando estaban más pequeños, mi nuera me dijo que después de un buen rato en que JP continuamente se metía en el espacio de su hermana, Julia hizo una pregunta seria: “Mami, ¿de dónde sacaste ese bebé?” Luego procedió a explicar: “Te equivocaste, debes devolverlo”. Ya estaba harta de que su hermanito descompusiera su mundo ordenado. 

La parábola del trigo y la cizaña es una advertencia a los discípulos de Jesús, que no intentemos anticipar el juicio final excluyendo a los pecadores de la Iglesia, aquellos que creemos que no son lo suficientemente buenos. Este punto se repite en la primera lectura, “[Señor] has enseñado a tu pueblo, [mediante estos actos de misericordia y delicadeza], que el justo debe ser humano”.

Es solamente el juicio de Dios lo que determinará quién entra en el reino eterno del cielo. Jesús nos dice que no juzguemos. No es nuestro derecho juzgar y no tenemos la sabiduría divina necesaria para juzgar el corazón, la mente y el alma de nuestros compañeros pecadores. Sin embargo, hacemos esto en muchos niveles. 

En nuestro mundo, los países ricos y poderosos explotan los recursos de los países más pobres, pero se resisten a permitir que la gente de esos países más pobres llegue a sus costas. En nuestra Iglesia, algunos etiquetan al Papa Francisco como “el anticristo” que está llevando a la Iglesia a la destrucción. En nuestras parroquias, a veces tratamos de excluir a otros que percibimos como no dignos de pertenecer o participar en la vida y el ministerio de “nuestra parroquia”.  “¿Dónde conseguiste ese bebé?”  Tendemos a olvidar nuestras propias luchas por tratar de ser discípulos de Jesús una vez que estamos dentro, mientras volvemos nuestros ojos críticos y construimos barreras culturales y rituales, uniendo cadenas permanentes a aquellos con opciones de vida cuestionables, asegurándonos de que se mantengan fuera.

Algunos recordatorios de la exhortación apostólica del Papa Francisco titulada: Amoris Laetitia, “La alegría del amor”, con su subtítulo, “Sobre el amor en la familia” –

#310: “Es verdad que a veces ‘nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas'”.

#297: “Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia ‘inmerecida, incondicional y gratuita'”.

Todos hemos permitido que crezca cizaña en el jardín de nuestra alma. Necesitamos fortaleza para practicar la paciencia y la bondad, y para alentarnos a todos nosotros los pecadores al arrepentimiento. Como nos dice San Pablo en la segunda lectura, ORAR. Orar a pesar de que no sabemos cómo orar como deberíamos, y pedirle al Espíritu Santo que venga a ayudarnos en nuestros miedos y debilidades, que interceda por nosotros conforme a la voluntad de Dios.

Además, también puede encontrar reflexiones en inglés en video de la USCCB sobre las lecturas aquí: http://www.usccb.org/bible/reflections/.

Tomen un período de silencio para reflexionar sobre la Palabra de Dios.  A lo mejor les gustaría hacer las siguientes preguntas:

                        ¿Qué palabra o frase toca su corazón?

                        ¿Cómo pueden aplicar este mensaje a su vida diaria?

Oración de los fieles

Líder:                Demos gloria al gran Dios, presentando nuestras necesidades con confianza.

Ustedes o los miembros de su familia pueden ser invitados a decir sus intercesiones en voz alta, a lo que todos responden: “Señor, escucha nuestra oración”.  Sería bueno incluir una oración por el fin de la pandemia del coronavirus y un regreso a la Eucaristía dominical pública.

Líder:                Dios de infinita misericordia, escucha las oraciones de tu pueblo, que alaba todas las cosas buenas que vienen de ti, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Respuesta:        Amén.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío,

que estás real y verdaderamente presente

en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas

y deseo, en este momento, recibirte sacramentalmente,

más ya que no puedo

hacerlo sacramentalmente,

ven, por lo menos, espiritualmente a mi corazón.

Te abrazo como si ya estuvieras ahí, y me uno completamente a ti.

No permitas que me separe de tí. Amén.

Acto de Acción de Gracias

Hagan una oración de acción de gracias. Esta puede ser su propia oración personal de acción de gracias, un cántico de alabanza de las Escrituras, o pueden elegir uno de los siguientes Salmos: Salmo 100; Salmo 113; Salmo 118, 1-4. 19-29; Salmo 136; Salmo 150

Rito de conclusión

En solidaridad con nuestra diócesis, aquí podrían incluir la oración del Papa Francisco a María por la protección contra el coronavirus encontrada al comienzo del Suplemento de Oración de la Diócesis de Owensboro.

Líder:                El Señor nos bendiga, y nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna.

Todos se persignan con la señal de la cruz.

Respuesta:        Amén.

Como una opción aquí, podrían agregar “Démonos un signo de la paz” extendiendo un signo de la paz de Cristo a sus seres queridos mediante un abrazo, un beso o lo que sea más apropiado para su situación.

Himno

Tu palabra me da vida

            Escuchen el canto en YouTube aquí

 

Tu palabra me da vida

confió en ti Señor

Tu palabra es eterna

En ella esperaré.

 

Dichoso el que con vida intachable

Camina en la ley del Señor

Dichoso el que guardando los preceptos

Lo busca de todo corazón.

 

Postrada en el polvo está mi alma

Devuélvame la vida tu palabra

Mi alma está llena de tristeza

Consuélame señor con tus promesas.

 

Escogí el camino verdadero

Y he tenido presentes tus decretos

Correré por el camino del Señor

Cuando me hayas ensanchado el corazón.

Juan A. Espinosa, ℗ 2011 OCP. Usado con permiso.

 

Extractos de la traducción al español del Misal Romano, tercera edición © 2014, USCCB – Conferencia Episcopal Mexicana. Todos los derechos reservados.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Ninguna parte de este texto puede reproducirse por ningún medio sin permiso por escrito del propietario de los derechos de autor.