Ambiente Seguro

Requisitos para estar en Orden:

  1. Formas para la Investigación Criminal 
  2. El Entrenamiento En Línea Obligatorio para un Ambiente Seguro (Protegiendo a los Vulnerables) – Favor de hacer clic en “Español” en la parte superior derecha de la página.
  3. Códigos de Conducta
  4. Confirmación de recibido

La Conferencia Episcopal Católica de los Estados Unidos el Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes en junio del 2002, el cual trata sobre los alegatos de abuso sexual a menores por parte de clérigos Católicos.

Este Estatuto llevó a la creación de la Oficina de Ambiente Seguro en la Diócesis de Owensboro. La Oficina de Ambiente Seguro trabaja para proteger a niños, jóvenes y otros individuos vulnerables que pueden ser confiados al cuidado de nuestras parroquias, escuelas, clases de educación religiosa y otros programas diocesanos.

El Estatuto también incluye guías para la reconciliación, sanación, toma de responsabilidad y prevención de casos futuros de abuso.


Los Evangelios de Marcos y de Lucas mencionan la historia en donde Jesús reprime a sus discípulos por no permitir que los niños pequeños se acerquen. Jesús les asegura que el Reino de Su Padre le pertenece a estos pequeños niños.

Nuestro Señor hacía énfasis en la apertura, confianza y ojos maravillados con que los niños ven la vida. Él quería que sus seguidores contemplaran las posibilidades del Reino de Dios para con ellos, con la misma maravilla infantil.

Es extremadamente triste, por lo tanto, el contemplar los terribles efectos que el crimen de abuso infantil tiene en los niños y en los jóvenes así como en sus familias. Y es más triste aun el considerar que esto ha ocurrido dentro de nuestra Iglesia.


Misión

La misión del “Programa de Ambiente Seguro” de la diócesis es la de asegurar la protección de los niños y jóvenes que han sido confiados a nuestro cuidado en nuestras parroquias, escuelas, clases de educación religiosa y otros programas.

Buscamos cumplir con nuestra misión de cuatro formas:

  1. Por medio de procesos de revisión y supervisión a fondo de todos los ministerios de la Iglesia, empleados y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes como parte de su ministerio.
  2. Ofreciendo el entrenamiento apropiado para poder reconocer y reportar casos de abuso infantil.
  3. Verificando que todos los ministerios de la Iglesia, empleados y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes estén preparados para seguir códigos de conducta profesionales y centrados en Cristo para que puedan responder apropiadamente a acusaciones de abuso sexual.
  4. Ofreciéndole a todos los menores en las escuelas Católicas y programas de formación de fe en las parroquias la oportunidad de participar en entrenamientos de seguridad anualmente, cubriendo los temas de prevención de abuso sexual y la necesidad de notificar si se está llevando a cabo un abuso.