32° Domingo del Tiempo Ordinario

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Liturgia de la Palabra

32° Domingo del Tiempo Ordinario

Himno

 

Juntos como Hermanos

            Escuchar el canto en YouTube aquí

Juntos como hermanos

Miembros de una Iglesia

Vamos caminando

Al encuentro del Señor

 

Un largo caminar

Por el desierto bajo el sol

No podemos avanzar

Sin la ayuda del señor

 

Unidos al rezar,

Unidos en una canción

Viviremos nuestra fe

Con la ayuda del Señor

 

La Iglesia en marcha está

A un mundo nuevo vamos ya

Donde reinará el amor

Donde reinará la paz

 

Cesáreo Gabaráin, ℗ 2011 OCP. Usado con permiso.

Introducción

Todos se persignan con la señal de la cruz diciendo, “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Líder:               Alabemos a Dios, quien llena nuestros corazones y nuestro hogar con la paz.

Bendito sea Dios por siempre.

Todos responden:        Bendito sea Dios por siempre.

Canten o reciten el Gloria juntos:

 

                        Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama al Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,

te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo;

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;

tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

Porque sólo tú eres Santo,

sólo tú Señor,

sólo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo

en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Líder:               Oremos.

Dios omnipotente y misericordioso,

aparta de nosotros todos los males,

para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos,

podamos con libertad de espíritu

cumplir lo que es de tu agrado.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios por los siglos de los siglos.

Lecturas

Se recomienda que alguien que no sea el líder proclame las lecturas del día de una Biblia.  De lo contrario, las lecturas diarias se pueden encontrar en http://www.usccb.org/bible/lecturas/

Primera Lectura:            Sabiduría 6, 12-16

Salmo Responsorial:    Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8

Respuesta (todos juntos): Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;

de ti sedienta está mi alma.

Señor, todo me ser te añora

como el suelo reseco añora el agua.

Respuesta (todos juntos): Señor, mi alma tiene sed de ti.

Para admirar tu gloria y tu poder,

con este afán te busco en tu santuario.

Pues mejor es tu amor que la existencia;

siempre, Señor, te alabarán mis labios.

Respuesta (todos juntos): Señor, mi alma tiene sed de ti.

Podré así bendecirte mientras viva

y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;

te alabaré con jubilosos labios.

Respuesta (todos juntos): Señor, mi alma tiene sed de ti.

Segunda Lectura:        1 Tesalonicenses 4, 13-18

Evangelio (Todos se ponen de pie para la lectura del Evangelio. Un laico omite el saludo, “El Señor esté con ustedes” y procede a “Una lectura del santo Evangelio según San…”): Mateo 25, 1-13

Reflexión sobre las lecturas                                               

Esta semana tenemos una reflexión de Danny May, Director de la Oficina de Matrimonio y Vida Familiar en la Diócesis de Owensboro:

Nunca he sido un boy scout, pero sé lo que significa estar preparado, es decir, he aprendido por las malas lo que se siente NO estar preparado. Una vez, estaba en una caminata larga con algunos amigos en la que no nos habíamos entrenado para tantas millas, nuestras mochilas eran demasiado pesadas y la fuente de agua en el mapa ya no estaba allí cuando llegamos para rellenar nuestras botellas vacías. Esa caminata no terminó bien. Pero la próxima vez estábamos mucho mejor preparados.

Ese es básicamente el punto que Jesús está haciendo en el pasaje del libro de Mateo en el Evangelio de hoy. En las lecturas de este domingo volvemos a escuchar el mensaje familiar de “manténganse despiertos y prepárense” a medida que nos acercamos al final del año litúrgico. En el Evangelio leemos la parábola de las diez vírgenes que esperan al esposo: cinco descuidadas, cinco previsoras. Las descuidadas no trajeron suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas, así que tuvieron que correr al pueblo para conseguir más y terminaron perdiéndose la fiesta de bodas. No sabemos el día ni la hora en que Jesús regresará, por lo que siempre debemos estar listos.

Si nos metemos en esa parábola, otro punto en el que pensar es este: ¿Estamos esperando a Jesús? ¿Estamos de vigilia? ¿Esperamos que Jesús aparezca realmente en nuestras vidas?  Ese nivel de expectativa lo cambia todo.

En la Oficina de Matrimonio y Vida Familiar, una de las cosas en las que nos enfocamos, especialmente este año en 2020, es hacer espacio para Jesús en nuestras vidas personales, nuestras familias y nuestros matrimonios. Para muchos de nosotros, nuestras vidas ocupadas se detuvieron cuando la pandemia cerró las cosas a principios de este año. El estrés, la preocupación y la ansiedad también aumentaron. Esta es una temporada de grandes emociones para la gente. Entonces, nuevamente, eso toca esa pregunta subyacente: ¿Jesús realmente va a aparecer? Bueno … ¿esperamos que llegue? ¿Estamos de vigilia? ¿O estamos demasiado ocupados tratando de resolver todo por nuestra cuenta y arreglar todo por nosotros mismos?

En mi experiencia personal he descubierto que cuanto más me entrego a la voluntad de Dios y confío en Jesús, más paz y menos preocupación tengo. Cuanto más mantengo mis ojos en el camino hacia Jesús y espero que él aparezca, menos tiendo a preocuparme por el desorden que tengo frente a mí que no puedo controlar o arreglar de todos modos.

Así que sí, prepárense y estén listos para que Jesús regrese al final, pero también prepárense para que Jesús aparezca de alguna manera hoy, ahora mismo, justo donde se encuentran. Aquí está la cosa: ¡Jesús quiere aparecer! ¡Quiere estar aquí contigo! Esta es la buena nueva. 

Además, también puede encontrar reflexiones en inglés en video de la USCCB sobre las lecturas aquí: http://www.usccb.org/bible/reflections/.

Tomen un período de silencio para reflexionar sobre la Palabra de Dios. A lo mejor les gustaría hacer las siguientes preguntas:

                        ¿Qué palabra o frase toca su corazón?

                        ¿Cómo pueden aplicar este mensaje a su vida diaria?

Oración de los fieles

Líder:               Demos gloria al gran Dios, presentando nuestras necesidades con confianza.

Ustedes o los miembros de su familia pueden ser invitados a decir sus intercesiones en voz alta, a lo que todos responden: “Señor, escucha nuestra oración”.  Sería bueno incluir una oración por el fin de la pandemia del coronavirus y un regreso a la Eucaristía dominical pública.

Líder:               Dios de infinita misericordia, escucha las oraciones de tu pueblo, que alaba todas las cosas buenas que vienen de ti, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Respuesta:       Amén.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío,

que estás real y verdaderamente presente

en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas

y deseo, en este momento, recibirte sacramentalmente,

más ya que no puedo

hacerlo sacramentalmente,

ven, por lo menos, espiritualmente a mi corazón.

Te abrazo como si ya estuvieras ahí, y me uno completamente a ti.

No permitas que me separe de tí. Amén.

Acto de Acción de Gracias

Hagan una oración de acción de gracias. Esta puede ser su propia oración personal de acción de gracias, un cántico de alabanza de las Escrituras, o pueden elegir uno de los siguientes Salmos: Salmo 100; Salmo 113; Salmo 118, 1-4. 19-29; Salmo 136; Salmo 150

Rito de conclusión

En solidaridad con nuestra diócesis, aquí podrían incluir la oración del Papa Francisco a María por la protección contra el coronavirus encontrada al comienzo del Suplemento de Oración de la Diócesis de Owensboro.

Líder:               El Señor nos bendiga, y nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna.

Todos se persignan con la señal de la cruz.

Respuesta:       Amén.

Como una opción aquí, podrían agregar “Démonos un signo de la paz” extendiendo un signo de la paz de Cristo a sus seres queridos mediante un abrazo, un beso o lo que sea más apropiado para su situación.

Himno

Con Amor Jovial

            Escuchen al canto en YouTube aquí.

 

Con amor jovial, te glorificamos. Tu cariño ha sido evidente ayer.

Y al trabajar juntos, mano a mano, compartimos sueños del plan celestial.

Siempre fieles a tu amor traeremos tu reino a luz.

 

Tú nos inspiras en nuestra misión, queremos traer tu mensaje de amor.

Todos tenemos un don que aportar, guíanos, oh Señor.

 

Embajadores del reino de Dios, cada individuo importa en el plan.

Mezcla divina que eleva su voz y anuncia tu salvación.

 

Vamos al mundo usando el poder para servir a la comunidad.

Nuestra tarea nos une a tu ser, dándonos santidad.

 

Jaime Cortez, ℗ 2011 OCP. Usado con permiso.

 

 

 

 

 

Extractos de la traducción al español del Misal Romano, tercera edición © 2014, USCCB – Conferencia Episcopal Mexicana. Todos los derechos reservados.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Usado con permiso. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este texto puede reproducirse por ningún medio sin permiso por escrito del propietario de los derechos de autor.