La Carta del Obispo Medley en Español

12 de abril del 2019

Viernes de la 5ta Semana de Cuaresma

 

Mis queridos hermanos y hermanas,

En la Misa Católica por la reconciliación oramos, “Cuando nos habíamos apartado de ti por nuestros pecados, Señor, nos reconciliaste contigo.”

En el espíritu de esta oración, la Diócesis de Owensboro el día de hoy publica una lista de sacerdotes quienes han prestado servicio a nuestra diócesis y contra quienes se ha fundamentado uno o más alegatos de abuso sexual de un menor de edad.

Hoy, como Iglesia, buscamos reconocer de nuevo los pecados del abuso sexual de menores de edad por parte de personas en las que deberían haber podido confiar sin reservas. Ofrezco una disculpa a todos los que han sufrido a manos de un sacerdote.   Por todas las veces en que los líderes de la Iglesia fallamos en vivir el llamado de Cristo a la santidad y no hicimos lo necesario por mantenerlos seguros a ustedes y a todos los niños, lo siento.

Ofrezco también una disculpa a todos ustedes en la Diócesis de Owensboro.  El abuso sexual de un niño es abominable, y el hecho de que los sacerdotes hayan perpetrado este tipo de maldad estremece a nuestra Iglesia en lo más profundo. Por la ira, la tristeza, la vergüenza y las dudas que esto puede haberles causado, les pido disculpas y comparto su dolor y frustración.

Ofrezco una disculpa a los sacerdotes dedicados y santos de nuestra Iglesia y que nunca han hecho daño a ningún niño. Ustedes han sufrido debido a la mancha que se ha dejado sobre el sacerdocio por la mala conducta de otros.

Afortunadamente desde el 2002, ha habido una reforma significativa en la manera en que la Iglesia en los Estados Unidos trata los alegatos de abuso sexual.  Operamos bajo una política de cero-tolerancia. Cuando se ha fundamentado un alegato de abuso sexual de un menor de edad por parte de un sacerdote en la Diócesis de Owensboro, ese sacerdote es removido permanentemente del ministerio. Además, se han implementado medidas robustas para prevenir el abuso, que incluyen la verificación de antecedentes de quienes trabajan con menores de edad y entrenamiento en ambiente seguro de niños y adultos.  Ha habido una disminución dramática en el número de casos de abuso en las últimas décadas. Sin embargo, reconozco que incluso solo una persona perjudicada es demasiado, y debemos de seguir comprometidos en nuestros esfuerzos por mantener seguros a todos los menores de edad.

El desarrollo de esta lista ha sido un proceso exhaustivo y meticuloso.  Tres ex presidentes de la Junta de Revisión Diocesana trabajaron durante varios meses con acceso a todos los archivos diocesanos para recomendarme los nombres que aquí se presentan.  William Craig es abogado, el Dr. Mike Farina es psicólogo y Mary Beth Hurley es enfermera jubilada. Han servido generosamente porque aman a la Iglesia y desean que la Iglesia sea lo mejor que pueda ser, y especialmente que sea un lugar seguro para los niños.

La inclusión en esta lista no indica necesariamente que un sacerdote acusado haya sido declarado culpable de un delito o responsable de cualquier denuncia civil. Aunque todos los alegatos de abuso recibidos hoy en día por la diócesis se informan a las autoridades, esto no significa que las autoridades presentarán cargos.  A menudo, los alegatos no se reciben hasta años e incluso décadas después de un incidente.  En algunos casos, los sacerdotes acusados han fallecido antes de que se haya hecho un alegato.

Nosotros esperamos mucho más de cualquier persona que trabaje para la Iglesia comparado con lo que puedan exigir los tribunales civiles o penales. Por lo tanto, aunque la inclusión en esta lista no necesariamente indica culpabilidad, sí indica una conclusión por parte de la Diócesis de Owensboro de que existe una razón adecuada para creer que ocurrió el abuso alegado.

A lo largo de los años, la Diócesis de Owensboro ha investigado algunos alegatos contra sacerdotes que tenían cierta apariencia de credibilidad, pero que no podían ser fundamentados. La definición de un alegato fundamentado que guió el trabajo del comité de revisión es:

Un alegato de abuso sexual de un menor de edad por un sacerdote se fundamenta cuando existe una causa probable para creer que la afirmación sea cierta.  Lo siguiente puede ser considerado como evidencia de causa probable: 1) una admisión de culpabilidad por parte del acusado; 2) el acusado no se opone al alegato;  3) una sentencia de culpabilidad dictada por un tribunal;  4) la conclusión de un proceso de investigación muestra una razón para creer que el alegato es cierto sobre una base objetiva.

La publicación de esta lista no indica un cierre de la cuestión del abuso sexual en la Iglesia.  Sabemos que los sobrevivientes de abuso se presentan y comparten sus historias en su propio momento.  A menudo esto se complicaba debido a la renuencia de la Iglesia a escuchar y creer a los que se presentaban.  A cualquiera de ustedes que no ha dado este paso, o que no haya sido escuchado, lo invitamos a hacer lo que para usted sea lo mejor. Si eso incluye venir a la Iglesia, estamos listos para escuchar y sanar, para aprender y actuar.

Estos son días oscuros en nuestra Iglesia, pero como cristianos nunca estamos sin esperanza, incluso en el Calvario. Jesús es siempre nuestra esperanza y nuestra luz. A lo largo de nuestra historia, en tiempos de oscuridad y confusión, Dios ha elevado a grandes santos para mostrarnos el camino. Nuestro tiempo no es distinto.  Dios ciertamente está dándonos hombres y mujeres santos en nuestros días y que nos están llamando de nuevo al Evangelio y nos recuerdan una vez más el llamado de Cristo a cada uno de nosotros de vivir vidas de santidad.  Mantengamos nuestros ojos fijos en Jesús y encontraremos el camino.

A medida que nos acercamos a la semana más santa del año para nosotros como cristianos, termino mi carta con estas palabras del Cardenal Joseph Ratzinger del Viernes Santo del 2005.  Apenas unas pocas semanas después, el Cardenal Ratzinger se convertiría en el Papa Benedicto XVI.

“A través de tu pasión, crucifixión, muerte y resurrección, Jesús, nos has traído el don del perdón de los pecados. Limpia y purifica a la Iglesia que amas de los pecados de abuso y mala conducta que han herido gravemente a la Iglesia. Trae sanación y amor a las víctimas. Ayúdanos a todos a dedicarnos nuevamente a la búsqueda de la verdadera santidad. Amén.”

 Atentamente en Cristo,

+ William F. Medley
Obispo de la Diócesis de Owensboro


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